Música

Letras

Los acordes del grueso cuello
ahuyentaban mil caprichos.
Tesorero de su sabiduría
influenciaba a la más triste oscuridad.

El hechicero componía
previo al soplo de vida,
instrucciones y doctrinas
con el vértigo de no querer tachar.

Surgió la rivalidad
y la espina mostró su cabeza.
Se llevó por delante el manjar
y desmedido aprobó su condición.

Prefirió salpicar
que ser parte del perfume;
empujando conciencia
al vulgar instante.

La puerta quedó entreabierta.
El fuego se avivó.
No pude ocultar las cenizas
que algún viento no llevó

Aferrado al misterio,
quiero encontrarle una razón.
Atropellado sentimiento,
me inundas!

No es tarde… nena, no es tarde!
No es tarde para volver a empezar.

Voy a darte lo mejor,
renunciando a todo.
He derrapado por momentos
al dejarme llevar

El miedo nos paraliza,
no nos deja avanzar.
Si la esperanza está viva
lograremos llegar.

El rumor tomó la forma
de relato con final abierto.
Empapada de soles y lunas,
conservaba aún su bruto aliento.

Soledad lleva tatuada en la piel
la inocencia de una niña mujer.
Abrió una puerta, la condujo sin saber
lo que podía pasar,
donde podría terminar.

Y esa fina porcelana
se ha vuelto difícil de domar,
en un círculo elegante
que no deja de brillar.
Pero un león en su vientre
rugió frustrando su profesión;
y aficionada con un soplo de grandeza
se quedó.

A su lado no hay cortejo
ni la presencia ilustre del ayer.
Embarazada de hambre,
ha amontonado reproches a su corazón.

En cada acción
existen atajos.
Como distraídos,
preferimos desenfocar.

Por más duro que sea admitir,
logramos discernir
que no es falta de camino
el aprobar transgredir.

Toda decisión
atrae consecuencias.
Como poseídos
preferimos descarrilar.

Si cambiamos la visión,
será a nuestro favor.
El principio del cambio
es aceptar el error.

Una mochila me alejó de tu jardín,
ermitaño en Tierra oscura.
Consentí a la hoja y me abrigué
palideciendo tu sueño.

El oficio de mostrar el camino incorrecto…
... Me saturó!

No quiero fortuna, elijo.
No cabe la suerte, puedo decidir.
No llora el destino, corrijo.
Lo casual no existe, no puedo mentirme.

Me he habituado a lo contrario,
sintiendo miedo por alguna razón.
Asqueado, harto hasta la aflicción;
mudé la confianza y broto la fe.

Sentir que mi sueño es tuyo,
que tu sueño descansa en mi sien.
Mantiene viva mis fuerzas.

Me miras y dejas ser.
Te observo para conocer
lo que escondes y dejas entrever.

Escribes en mi pared
como te debo amar.
Si el tiempo no es tan cruel,
sé te podré a alcanzar.

Creemos lo que podemos,
pero somos lo que el otro ve.
Un destello de nosotros mismos.

Rodéame, lléname, líbrame,
siénteme, ámame…te necesito!

Hemos postergado momentos inevitables.
Los pasillos son testigos
y mi almohada un ataúd de celos,
torturándome.

Acostumbrabas sonrojarte, con tus párpados al piso.
Todavía me sorprende
el valor para enfrentar mis manos
y sellar con un suspiro un simple no.

El después se esfumó
y sin decir una palabra se marchó con un tal vez.
Quien sepa rompa el silencio,
aún siento el amargo sabor de lo que pudo llegar a ser.

Incliné a ti mi oído y tus labios saboreaban
un secreto en lo prohibido.
Sin embargo, se esfumaba como nube en temporal de abril

con el viento.

Es verdad que se escapó, pero algo nunca murió.
Sino que alguien me explique,
qué es lo que hago pensando en vos.
En el hospital de los recuerdos guardo tu amor.
Si algún día se muere, algo de mi quedará en vos.

Obligó mi atención.
Yo como simple espectador,
no lo puede ignorar.

Acechó con profesión
de sigiloso cazador.
Imposible parpadear

Puede más,
tu amor fue mi punto de partida.
Me capturó, aseguró, no juzgó mi caminar.
Puede más.

Desbordó,
no la quise contener.
La alegría me envolvió.

Sonrió la ilusión
dispuesta a despertar
lo escondido en mi ser:
¡Corregir, enmendar,
reparar!

Dejá que cuente el secreto del conquistador,
dejáme anticipar al golpe.
El punto de quiebre, establecer la decisión,
te suele acobardar, te puede acorralar.

¡Caer no es derrota!

Todo lo que duele enseña, te enseñará.
Lejos de cegarte ilumina, te iluminará.

Si el silencio se convierte en armonía,
sin la pausa no habría reflexión.
Siempre triunfa al que lo mueve su sueño,
No lo va a desperdiciar, no se paralizará.

¡Errar no es fracaso!

El secreto está en volverse a levantar!

Alzó la voz perdiendo el control,
yo ignorándola.
Me acarició como besa el sol
en un despertar.

La seguí y la perdí.
Perseguí y se fugó.

Ya no tengo sonrisas completas llenas de color.
Y no encuentro atractivos mis días si no estoy con vos.
Te extraño, busco, sufro por lo que pasó.
Los recuerdos me acosan es una absoluta prisión.

Podré alterar este mal pasar
conservando calma.
Creo saber que no va a volver,
me repudia el alma.

Intenté huir.
Concluí persuadir.

Ya no tengo sonrisas completas llenas de color.
Y no encuentro atractivos mis días, si no estoy con vos.
Te extraño, busco, sufro por lo que pasó.
Los recuerdos me acosan es una maldita prisión.

Hoy no pienso en nadie, no quiero nada.
Las lunas podrán sanar el dolor.
Hoy no pienso nadie, no quiero nada,
nada, nada, nada, nada, nada!

Lo acepto,
soy el que perdió tiempo
reflexionando en la antesala de la acción.

Lo pienso,
sortear lo establecido.
Cambiar el curso, romper el patrón…

… Para escribir mi historia.

Quiero emprender el viaje
que una cada eslabón a la cadena.
Que el ritmo de mis pasos
forje la ruta que me devuelva a ti.

Ordeno,
aunque pague con creces
estafa, ausencia y un sordo temor.

Embarco,
y pese a quien le pese
camino al triunfo eligiendo ser yo…

… Para escribir mi historia.

Imposiciones merodean.
Estorban las ovejas sabidas de su rol.
Hoy hay muros en mi pecho por su error!
Hoy hay muros en mi pecho!

Sacrificar no siempre es resignar.
Respirar aire mejor.
Retroceder amplifica la visión,
poder pensar antes de actuar.

Dejaré surcos por donde camino.
Sin miedo al prejuicio, focalizo.
Arreglo por mí, construyo para vos.
Dejaré surcos.

Simplificar un camino sabio,
maniatamos al azar.
Establecer. Declarar victoria
adjudica un buen final.

Arreglo por mí, construyo para vos.